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UN GRAN PARQUE PARA TRUJILLO

Por Sofía García*, comunicadora social y urbanista

Plaza Mayor de Trujillo

A dos cuadras de la Plaza de Armas de Trujillo se encuentra el Club Libertad, sobre un terreno de 25 mil m2 que le pertenece a todos los trujillanos. La historia es la siguiente, en 1841, la “Cofradía Nuestra Señora del Rosario” cedió el terreno al Club de Tiro –que posteriormente se convirtió en el Club Li­bertad- con la condición de que luego de 150 años, el terreno fuese entregado a la Beneficencia Pública de la ciudad. Sin embargo, vencido el plazo en 1991, el Club Libertad continuó ocupando el terreno el cual se encuentra en litigio desde ese momento. Mientras el Club está solicitando la ‘prescripción adquisitiva’ de dominio del predio, la “Cofradía de Trujillanos Vigilantes” liderada por el artista Gerardo Chávez, está empeñada en recuperar el terreno y convertirlo en nada menos que un parque público para la ciudad.

Club “La Libertad”

 

Fiel al modelo de crecimiento de nuestras ciudades, Trujillo creció sin planificación y por ende sin reservar suelo para espacios públicos –lo cual limita su desarrollo. Hoy, la tercera ciudad más grande del país tiene tan solo 2.1 m2 de área pública verde por habitante (Renamu, 2015), un tercio menos que Lima y casi cinco veces menos de lo recomendado por la OMS. En este contexto, la posibilidad de crear 2.5 hectáreas nuevas de área verde –equivalente al Parque Reducto de Miraflores y casi el doble que la Plaza de Armas de Trujillo, en el corazón de la ciudad es una oportunidad única que debemos tomar.

Gracias a los nuevos instrumentos urbanos incorporados en el nuevo Reglamento de Acondicionamiento Territorial (DS.022-2016-MVCS), no existen argumentos de falta de presupuesto, ni aquellos que solo priorizan la lógica de la rentabilización del mejor y mayor uso del suelo, que impidan la implementación de un parque. Hoy, la Municipalidad de Trujillo puede no solamente generar un gran espacio público en el centro de la ciudad, sino también financiar la construcción y mantenimiento del mismo, así como otros equipamientos e infraestructura. ¿Cómo? Mediante la venta de los metros cuadrados que va a dejar de edificar –posible a través de la generación y transferencia de Derechos de Edificabilidad (DAET); a través de un mecanismo similar a este, se financió el parque lineal “High Line” de Nueva York.

“High Line” de Nueva York

El principio de los DAET es que los derechos de construcción no tienen por qué ser fijos a un terreno; esto permite que predios o edificaciones catalogadas como Patrimonio o que deseen ser usadas para fines de Espacio Público, puedan transferir la capacidad edilicia (metros cuadrados de área techada construible) que no podrán desarrollar en su mismo terreno. Para ello, se deben identificar dentro del Plan de Desarrollo Urbano de la ciudad las zonas generadoras y las zonas receptoras de estos derechos.

El 25 de agosto el Poder Judicial indicó que el Club Libertad no es propietario del predio que ocupa –aunque este apelará la decisión. Cuando el juicio acabe y el terreno sea devuelto a la ciudad, la Municipalidad Provincial tiene la oportunidad de re-pensar su centro histórico y desarrollo urbano a partir del aprovechamiento de este importante predio para el beneficio de todos los ciudadanos. El potencial no solo está en generar un espacio público que además sea financieramente sostenible, sino a su vez poder incrementar la densidad, usos y edificabilidad de las zonas vecinas –posibilidad generada al tener un equipamiento urbano como un parque. En un contexto como el peruano donde la planificación de nuestros centros urbanos ha sido un esfuerzo poco recurrente y nada glorioso, la Reconstrucción con Cambios, implementada a partir de los desastres del Fenómeno del Niño del 2017, genera el contexto ideal para proponer este ambicioso proyecto, en el marco de la revisión del Plan de Desarrollo Urbano de Trujillo.

Es tiempo de implementar sin miedo nuevos instrumentos de planificación y financiamiento urbano para el desarrollo de ciudades más sostenibles e inclusivas. Los incentivos están alineados, solo falta la voluntad política de dar el paso adelante.

 

Fuentes de las imágenes:

01 – http://www.puntoycoma.pe/coyuntura/foto-remodelacion-de-la-plaza-de-armas-de-trujillo-causa-indignacion/

02 – Diario “La Industria” de Trujillo

03 – Elaboración propia en base de imagen de google maps

04 – Fotografía: MarkLennihan

*Sofía García Núñez

Planificadora Urbana y Comunicadora Social

Investigadora del Programa Especial de Estudios Urbanos y Regionales del Departamento de Planeamiento Urbano de MIT. Magister en Urbanismo.

ALTURA PARA LA CULTURA

Por Carlos Alberto Fernández Dávila y Aldo Facho Dede

El Ministerio de Cultura (MINCUL) en coordinación con el Ministerio de Vivienda (MVCS) acaban de lanzar el proyecto piloto “Altura para la Cultura”, que busca asesorar a los gobiernos locales de Trujillo, Arequipa y Maynas en la implementación de los Derechos Adicionales de Edificación Transferibles (DAET), instrumento de financiamiento urbano que permite generar recursos para fomentar la recuperación del patrimonio arquitectónico catalogado en sus ciudades.

 

 

En nuestro país, el estado en general de nuestro patrimonio edificado es deficiente, esto debido, en parte, a que la catalogación de una propiedad como “patrimonio cultural” limitan automáticamente sus posibilidades de uso, e involucra al propietario en una serie de gastos para los que no cuenta con el apoyo del gobierno, convirtiéndose en una pesada, y muchas veces inabordable, carga económica.  Esta situación se ha estudiado hace mucho en el mundo, habiéndose diseñado mecanismos por medio de los cuales el Estado permite generar recursos para la restauración y mantenimiento de las edificaciones históricas, sin que le cueste dinero al propietario ni al resto de contribuyentes.  La fórmula es sencilla, dado que cualquier edificación está emplazada en un contexto urbano que permite la construcción de cierta cantidad de metros cuadrados, todo el potencial edificatorio que no podrá aprovechar el inmueble monumental, se convierte en bonos comercializables y aplicables en otros lugares de la ciudad, previamente identificados en el Plan de Desarrollo Urbano.

 

 

El dinero producto de la venta de estos bonos es destinado a la preservación y mantenimiento del bien monumental, y el saldo entregado al propietario del inmueble a modo de resarcimiento. Este instrumento ha sido implementado desde hace más de cuatro décadas en países como EEUU, Francia, España, Italia, Canadá, Colombia, Brasil y México, siendo uno de los casos más conocidos el de la Penn Station en la ciudad de Nueva York, en donde al amparo de la Quinta Enmienda, se buscó proporcionar a los propietarios una “justa compensación” por las restricciones generadas, permitiéndoles vender los metros cuadrados que no podían edificar, debiendo ser el dinero obtenido utilizado en parte para la restauración de la edificación.  Bajo ese modelo se recuperaron numerosos edificios, como el teatro Majestic y la Old Slip Policy Station.  Todo esto bajo la regulación urbanística del gobierno municipal de la ciudad.

 

 

La aplicación de este tipo de herramientas puede rediseñar el mapa inmobiliario de las ciudades del Perú, nutridas de bienes patrimoniales, activando ciertas zonas con potencial de desarrollo y/o interés del mercado.  Su implementación depende de los gobiernos locales, dado que está dentro sus competencias la planificación mediante la elaboración del Plan de Desarrollo Urbano y de los instrumentos de regulación urbanística (zonificación, alturas, usos del suelo, etc.), por lo que el éxito de este tipo de iniciativas está sujeto en gran parte de su compromiso y apertura.  La Municipalidad Distrital de Miraflores ha sido pionera en su regulación e implementación, habiendo conseguido encaminar la restauración de algunas casonas mediante la implementación de la ordenanza N°387, que determina las zonas generadoras y receptoras de dichos derechos.  Esto es muy importante, pues genera casuística local en base a nuestras leyes e instrumentos de planificación.

Nuestro patrimonio histórico constituye los cimientos culturales sobre los que se apoya nuestra Nación, preservarlo debe ser una responsabilidad en conjunto del Estado y los ciudadanos.  Instrumentos urbanos como los DAET pueden ayudarnos en esa misión, sin perjudicar a los propietarios, y dinamizando el desarrollo de nuestras ciudades.  Como sociedad civil y comercial debemos asumir el compromiso de promover su discusión e implementación en las diferentes ciudades de nuestro país.

 

 

 

Imagen 1: Centro Histórico de Lima. calle de los Plumeros. Fuente: http://www.munlima.gob.pe/noticias/1-noticias/regular%C3%A1n-uso-comercial-de-casonas-para-revalorar-el-centro-hist%C3%B3rico-de-lima

Imagen 2: Centro Histórico de Trujillo.   Fuente: http://www.andina.com.pe/agencia/noticia-trujillo-restaurara-su-centro-historico-para-postular-a-lista-de-unesco-563469.aspx

Imagen 3: Centro Histórico de Arequipa.  Fuente: https://www.flickr.com/photos/66870502@N03/

Imagen 4: Pennsylvania Station. Fuente: http://nec.amtrak.com/content/baltimore-penn-station-investment-and-development-program

Imagen 5: Infografía elaborada por la Municipalidad de Miraflores para difundir los mecanismos de Transferencia de Derechos Edificatorios.  Fuente: http://www.miraflores.gob.pe/_contenTempl2.php?idpadre=8770&idhijo=8772&idcontenido=8786